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[FB] Body Swap Posting y Swapping Posting

viernes, 15 de mayo de 2026

Intercambio Prohibido (Parte 1)


Tras 12 horas en autobús por fin había llegado a la ciudad, la vista había sido curiosa por tramos, no es como que la costa de un desierto como el peruano sea interesante, pero ocasionalmente aparecían playas y mi gusto masculino se plasmaba sobre el cuerpo de mi prima para disfrutar de la vista de las jóvenes en bikini.

Ah, verdad. Mala mía, olvidé comentarles que hace un día mi prima y yo intercambiamos de cuerpo. No fue una decisión calculada para ser honesto, había sido reunión de día de la madre y muchos de la familia nos reunimos ese día. Justo había partido y varios, incluidos yo y mi prima, tomamos algunas botellas.

Acabado el partido todos fueron a partes distintas de la casa, cada grupo hablando de sus temas: las madres por un lado, algún grupo mixto que ahora eran adultos con las responsabilidades de criar hijos de otro, los más pequeños por su lado y al no encajar en alguno de esos grupos fui a la sala, donde solo me acompañaba mi prima Adriana.

El tema por algún motivo se dio, habían inaugurado la Swap Clinic en Perú. Los intercambios estaban a buen precio y los mayores de edad podían intercambiar sin inconvenientes. Nos dio curiosidad y platicamos de nuestras vidas.

Yo, 20 años, estudiante en una buena universidad. Algo vanidoso, el típico listo perezoso. Quizá no sea un Chalamet pero no estaba mal físicamente, mi prima se río al escuchar que una chica a comienzos de esa semana quería sacarme el número o Instagram en el bus.

Ella, 27 años, arquitecta, titulada de una universidad del interior del país, según ella estaba feliz con su trabajo y sus proyectos, pero ahora que tengo su celular y controlo su vida encontré su LinkedIn lleno de comentarios buscando trabajo, la verdad no quiero ni ver su bandeja de Gmail…

Bueno, continuando con ella, intento brevemente ser modelo por recomendación de alguna amiga pero mi prima no considero que era suficiente para tener una vida decente.

Yo fui quien dio el primer paso, fue algo raro decirlo pero le confesé que por lo menos desde hace dos años atrás sentía una atracción hacia ella por su rostro, obviamente clarifiqué que por respeto siempre controle ese gusto a una mera fantasía.

Ella no se molestó, estaba comprometida con la meta a la que queríamos llegar. Comento que bueno, yo no era la persona más social de la familia pero ella sentía que mi cuerpo tenía potencial, dijo que debería ir más al gimnasio, intentar tonificar y actuar más masculino, confesó que le daba curiosidad mi vida, sentía que por mi familia y universidad podía hacer cosas interesantes, así como explorar el mundo social desde el lado del hombre.

Le extendí la mano, “Estimada prima, creo que aquí hay un deseo común, ¿no? ¿Te parece bien ir mañana a la Swap Clinic?”.

“Totalmente, primo. ¡Ya sé! Tu di que tienes alguna salida con tus amigos, yo alquilé un departamento, te aviso cuando esté saliendo, así podremos ir sin levantar sospechas”.

Por cierto, la Swap Clinic no llevaba mucho tiempo, pero había sido objeto de un sin fin de controversias, muchos grupos la criticaban, se veía venir, así ya había sido en otras partes del mundo.

Los conservadores criticaban que estos métodos desnaturalizan los roles de género naturales, mientras los más progresistas se quejaban del mercado sexual de intercambios y de las conductas sexistas que los hombres realizaban sin pudor alguno en el cuerpo de las chicas que aceptaban intercambiar cuerpos con ellos.

Al día siguiente fuimos a la Swap Clinic. Nos aplicaron la anestesia y según leí seguramente habrán llevado a cabo todo el proceso de tecnología neural, IA, estimulación magnética craneal y mapeo del mapa cerebral.

Cuando desperté ya estaba en el cuerpo de Adriana, sentí el cabello lacio sobre mis hombros, con el extraño peso de la longitud de este, que tan normal debe ser para cualquier mujer. Las tetas de mi prima eran sumamente pequeñas pero pese a ello se hacían sentir extrañas, había un movimiento mínimo y sutil pero rebotaban. El que se hizo sentir fue el pezon contra la tela, cuando lo revise en privado realmente era gordo, nuevamente típico para muchas mujeres, pero raro para un chico como yo.

Lo realmente extraño fue la sensación de vacío entre mis piernas, cuando pasé mi mano tan solo sentí una cálida, suave y húmeda rajita.

Al salir me encontré con Adriana en mi cuerpo, conocía esa cara de excitación de mi cuerpo, aunque su mano firme sobre mi miembro delataba con claridad sus pensamientos.

“Que lo disfrutes primo, he leído que si no lo masajeas tanto se disfruta más, quizá deberías probar darle un día de descanso. Ojo, he leído, soy mujer y pues no tengo pene”, le dije con su dulce y paciente voz.

Adriana me sorprendió con una información mientras paseábamos por los alrededores de la Swap Clinic, mientras aprovechaba para probar comida con mi nuevo paladar y sentir los huesos femeninos al caminar, ella me comentó que mañana por la madrugada tenía que regresar a ‘mí’ ciudad.

Afortunadamente me ayudó, escribió a mamá como su hijo diciendo que saldrían a comer y ver una película con mis amigos, le dije el nombre de algunos con los que suelo salir para que sea más creíble. A ojos de terceros hubiera parecido raro verme a “mi” (Adriana con mi cuerpo) ordenar con tanta normalidad los brasieres, calzones, tangas de su prima; mientras que ella (Yo en el cuerpo de Adriana), confundida y mirando con ese detenimiento propio de las dudas, observaba las pocas prendas que pasaron por su mano, intentando entender la lógica de los huecos y cuestionando la comodidad de estas.

Pese a todas mis dudas sobre la moda del sexo femenino, le pedí a mi prima que dejase fuera un conjunto propio de fiestas, era un vestido de una sola pieza, patrón beige con blanco, falda por abajo y un top por arriba, dejando a descubierto el ombligo del cuerpo.

Caí dormido mientras miraba un video de TikTok coreano que salió en el FyP de la cuenta de Adriana. Sonó la alarma a las 4 de la mañana, guardé la ropa con la que dormí en la maleta y con dificultad vestí el vestido. Pedí un taxi y salí, sufriendo con el peso de las maletas debido a los flacuchos brazos femeninos de mi prima.

Cuando llegó al bus a su destino estaba cansador el celular estaba muerto y no era tan cómodo pasar mis manos por mi cuerpo cuando una señora se sentó a mi costado, fingiendo de entretenimiento el reflejo de mi prima en la ventana y la vista de unos buenos culos y tetas cuando pasábamos por playas.

Gracias a un gran número de siestas incómodas cuando bajé estaba sudando y con el vestido pegado por el calor (tampoco ayudaba la temperatura de 30 grados al bajar). Varias miradas se clavaron en mi, venían de jóvenes, señores, taxistas hasta de alguna que otra mujer, era incómodo… no estaba acostumbrado.

Me pare ahí con una cara neutra hasta que una mano me tocó.

“¡Adriana, mi vida! ¡Aquí estoy!”. Era mi tía. La mamá de Adriana. Honestamente nunca le había prestado tanta atención, seguí parado, poniendo una sonrisa en la cara de Adriana mientras veía la cara de mi tía para no olvidarme, pero no puede evitar fijar mis ojos en sus pechos, grandes y pecaminosos, no como los que su hija había heredado, no sé cómo se haya visto eso, en fin…

Por un segundo me quedé congelado, pero rápidamente reaccioné y le devolví una sonrisa cansada pero sincera, no sabía si era propio de Adriana pero tampoco podía quedarme allí sin decir nada. Rayos… ¿cómo habla Adriana?

“Yeee. Mami… por fin”, dije con su voz, ronca por el cansancio pero principalmente por haber tratado de hablar como hombre.

Ella me abrazó fuerte, apretándome contra su pecho. Sentí mis tetas (las de Adriana) aplastarse contra ella y el roce de la tela sudada del vestido con su blusa. El abrazo duró más de lo normal. Mi tía apretaba fuerte. Sentí un pálpito en mi vagina pero me puse a pensar en el perro de Adriana, que ahora sería mío, para evitar hacer incómodo el momento, ¿que era peor, ser sobrino y sentirme excitado por una muestra de amor de mi tía, ser una hija excitada por cariño maternal o todas las anteriores?

“Ay hija, estás sudada. Este vestido tan bonito y mira cómo te quedó pegado, hubieras venido con algo más cómodo, un pantalón y un suéter, ya acá te lo quitabas por el calor, ¿cómo la hiciste para venir vistiendo así”.

“Quería darte una sorpresa mamá, no bajar del bus vestida como vagabunda. Más como tu princesa, aunque si fue algo incómodo…”, por algún motivo mientas lo decía acomodé mi cabello detrás de la oreja, creo haber visto a Adriana hacer ese gesto.

La tía sonrió orgullosa y me ayudó con una de las maletas (gracias a Dios, porque mis brazos nuevos eran una mierda para cargar peso). Mientras íbamos al carro no paraba de hablarme, que sentía lástima por no haber podido ir a la reunión de día de las madres, que mi vestido estaba bonito, que si quería hacerme las uñas.

Era curioso… sentía cosquillas en el estómago, no de amor, quería descartar cualquier idea así con mi tía, más aún estando en el cuerpo de su hija, quizá era algo más femenino, se sentía bonito que pensase que yo era su hija.

En el auto, con el aire acondicionado encendido, el vestido empezó a despegarse lentamente de mi piel. Crucé las piernas y sentí el roce de los muslos suaves entre sí. Sin darme cuenta, me pasé la mano por el muslo, acariciando la piel. Era tan suave…

Llegamos a la casa. Apenas entré, la tía insistió en que me duchara mientras ella preparaba algo de comer. Subí a la habitación de Adriana, cerré la puerta con llave y me quedé parada frente al espejo grande.

Dejé las maletas frente a este, me acomodé en la cama, notando a diferencia de otras veces comodidad, la grasa del culo hacía que sentarme sea suave.

Pasé una mano por mi frente, aprovechando para acomodar el cabello.

Tan solo dos días en el cuerpo de mi prima, todo era tan extraño. El primer día solo tuve unos pocos minutos para mi, donde sentí las extrañas sensaciones del cuerpo. Por la prisa de armar las maletas me ocupé en otros asuntos y sin darme cuenta me acostumbre a caminar con la altura y peso de mi prima, al cabello, a los colores más vividos de los ojos femeninos, entre otras cosas.

Pero ahora tenía todo el tiempo para mi, para un tiempo de Adriana. Puse mi mano sobre el pequeño pecho, apreté fuerte y sentí la grasa de las tetitas apretarse. Me puse de pie y pasé ambas manos por el culo de mi prima.

El vestido estaba arrugado y pegado en algunas partes. Me lo quité lentamente, dejando que cayera al piso. Me quedé solo con el calzón, no era una pieza de lencería pero era el primer calzón de mujer que usaba. Lo estiré un poco hasta que lo dejé en el suelo con el resto de la ropa.

Quedé desnudo, frente a mí se mostraba en el reflejo a mi prima exhibiendo para mí sus pequeños pechos con lunares, sus gruesos y marrones pezones, su marcada cintura y su trabajado culo en el gimnasio, firme y correcto.

Camine mas hacia el espejo y sujete las tetas con ambas manos. Al apretarlas y peñizcar el pezón solté un suspiro, era… era sensible.

“Que rico primo, dame más…”, me dije al recomponerme, con una mano apoyada en el espejo y viéndome directamente en el espejo con los ojos de Adriana. Observé que mi vagina se mostraba un poco húmeda. Antes de avanzar la tía me interrumpió.

“¡Adriana! ¿Quieres que te prepare tu jugo favorito?”

“¡Si mami! Gracias, te amo”. Tuve que vestirme con lo que encontré bajo la almohada, una delgada pijama de pantalón rosa y polo blanco.

Maldición, ese jugo estaba rico, era de papaya. Tuve mis dudas dentro de mi cabeza al momento de recibir el jugo, no era de mi gusto, pero wow, en la boca de mi prima era demasiado rico. Luego me daré la oportunidad de probar más sabores.

Cuando entré a mi recámara estaba listo para explorar más del cuerpo de mi prima cuando llegó un mensaje. No era un contacto registrado en el celular pero reconocí el número (no te preocupes prima, yo tampoco te tengo agregada pero te perdono por dejarme explorar tu cuerpo).

“Oye, estás solo? 😛”, escribió ella.

Toque el teléfono y empezó a sonar el tono de llamada, me senté en la cama cuando ella contestó.

“Hola, prima- ósea yo?”, escuché decir a mi prima en un tono agudo de mi voz, “Okey, está raro esto… ¿así mejor”, la escuché carraspear y decir lo último en un tono profundo exagerado.

“¿Raro? Dímelo a mí. Estuvo 12 horas en bus exponiendo tu cuerpo con ese vestido, llegué a tu casa, tu mamá me abrazó y se sintió raro, me preparó un jugo por ser su hija, estoy con tu pijama y aún me debo duchar, ¿cómo vas?”.

“Ehhh… estoy en el departamento, antes del cambio hablé con el dueño para ampliar unos días la estadía, dije que por practicidad dejaría las llaves a mi primo. Se supone que llega en una hora, por mientras he aprovechado para masturbarme en tu cuerpo JAKSJA. Imaginé lo que estarías haciendo con mi cuerpo, ¿no fallé, no?”

Sentí un calor subir hasta mi frente. Me recosté contra las almohadas y bajé una mano lentamente hasta meterla debajo de la pijama tocando algunos vellos.

“Todavía no… casi lo hago hace rato frente al espejo, pero tu mamá me interrumpió. Son sensibles estas tetas pese a ser tablas. Adriana, la vagina es rara”, dije lo último mientras sentía pliegues al frotar lentamente esa zona.

La escuché respirar pesado, “Bien, es bueno que estés disfrutando primo, no somos ángeles, si estamos en el cuerpo del otro es por calentura . Hagamos un trato, disfrutemos esto, lo que sea que dure. No te pondré límites, sal, coquetea, acuéstate con quien quieras, sube fotos, háblale a quien gustes, lo que se te de la gana primo. Yo quiero hacer eso mismo con tu cuerpo. Decide que harás con mi novio, ahora soy hombre y ya no puedo ser su pareja, no pretendo que tengas que vincularte a un amor al que eres ajeno”.

Tuve que preguntar sobre algo importante al pasar de ser un joven universitario a una mujer ya titulada, “¿Y qué hay del trabajo? No creo que tu mamá me vaya a mantener o a pagar una segunda carrera. Yo no sé nada de arquitectura prima, me despedirán enseguida”.

“Diablos, inventa algo. Di que vas a tomar proyectos personales, total ahora ya nadie dura más de un año en sus trabajos, y es una excusa muy propia de una mujer. Total, tú también estás casi a mitad de su carrera, lo importante es nuestra libertad. Infórmame de lo que hagas con mi cuerpo”.

“¿De todo? Hay cosas incómodas, pero creo que son importantes, estamos en el cuerpo del otro prima. No sé qué hacer cuando me venga la regla, no sé actuar como mujer… mis pensamientos ahora mismo son todos hormonales, tocar pechos, tocar vagina”.

“Bueno, ya que estamos en el cuerpo del otro, también. Más confianza que esto no hay primo, hemos ocupado estos cuerpos varios años y ya sabemos casi todo, algo raro pero en fin, estaría curioso ver un video de cómo mi cuerpo se besa con alguien sin que sea yo quien se esté besando”.

“Trato hecho entonces, ‘primo’”, susurré, no vaya a ser que ‘mi madre’ me escuche ser una niña pervertida, “Disfruta mi cuerpo, primo. Y yo voy a disfrutar el tuyo como se merece”.

“Bien, ya lo estoy haciendo. Pórtate mal Adriana. Mantén el contacto”.

Colgó y me quedé mirando el techo rosado del cuarto mientras escuchaba el sonido que comenzaba a hacer la vagina húmeda de mi prima. El corazón más pequeño de mi prima latiendo fuerte, lo sentía en los oídos y sabía bien porque, nadie sabía de nuestro intercambio.

jueves, 29 de enero de 2026

LifeSwap


En plena era digital los problemas parecían simplemente no desaparecer, en medio de tanta solución rápida al alcance de unos pocos clicks, las emociones parecían ser la extraña excepción; la depresión, ansiedad, flojera y similares eran lo único que unía a las personas.

¿Las Apps de citas? Una pérdida de tiempo para los hombres. ¿Las salidas? Mucho acoso para las mujeres. 

Al final la solución resultó más simple de lo que se esperaba, por ahí en el norte de nuestro planeta a esos cerebritos de la tecnología se les ocurrió utilizar la Inteligencia Artificial para analizar a las personas, usando la información que las grandes compañías tecnológicas por años habían recopilado encontraron un impactante resultado, casi el 70% vivía en un cuerpo que no considerarían óptimo para sus deseos personales y actitudes.

Tras pensar un poco, la situación era clara, los problemas no eran patologías rebuscadas, muchos de los deprimidos tenían vidas completamente funcionales en la sociedad, con trabajos, familia y relaciones, pero había algo siempre mal. Era algo más simple y más brutal: el cuerpo correcto no siempre había sido asignado.

Los hombres sentían que cargaban con un peso innecesario propio de un rol de proveedor y protector que jamás pidieron y que tan poco valorado era en el mundo moderno.

Las mujeres se sentían expuestas y en peligro en cuerpos que jamás dejaban de ser leídos.

Los jóvenes querían demostrar sus capacidades en un mundo con adultos que a duras penas lograban usar ellas herramientas digitales.

Los adultos querían dejar la aburrida vida laboral y poder relajarse nuevamente como niños. 

La reasignación eficaz de cuerpos fue tan necesaria que rápidamente se convirtió en una necesidad global, respaldada principalmente por los gobiernos de América, Europa Occidental, Oceanía, Japón y Corea, teniendo poca presencia en África, Oriente y el resto de Asia.

Las personas de todas las edades comenzaron a presentarse a las oficinas de LifeSwap, no buscaban felicidad, sino coherencia entre su cuerpo y sus deseos.

Entre los interesados se encontraban Aldana y Fabián. Aldana, 21 años, estudiante de administración; Fabián, 42 años, gerente general de una conocida empresa de distribución de fármacos, casado y padre de familia. 

Ella consideraba que su valor estaba más allá de ser sexualizada, era una estudiante brillante pero por haber nacido mujer tenía que cuidar su apariencia, deseos y temperamento. ¿Cómo vivir tranquila si todo el tiempo te están desnudando con la mente? Realmente ella no odiaba su cuerpo. Odiaba no poder desplegar sus capacidades. Poder decir no, tener poder y no responder a nadie era lo que anhelaba.

Él era un padre responsable y un esposo funcional, gran trabajo, pero sin sentido. Había hecho todos los pasos ‘de éxito’ pero su vida no tenía emoción. Deseaba volver a empezar sin pedir perdón, ser deseado sin deber nada y con posibilidad de errar en la vida.

Por eso aceptaron la elección del sistema. Claro que al inicio no fue precisamente natural. “¡Tengo chiches!”, “¡Tengo una banana!”, sonó a los instantes de que el ordenador central terminase el intercambio cuando ambos despertaron en sus respectivas sillas. Manos al pecho, luego a la entrepierna. Uno encontraba peso en el primero y vacío en lo segundo, la otra se encontraba con una ligereza en el pectoral que no sentía desde que era niña pero se topó con un chorizo en su cuerpo. Con algo de incomodidad al recordar que estaban uno al costado del otro retiraron sus manos y se despidieron, “¡Chau!”, “¡Cuídate!”.

Aldana salió del edificio vistiendo un traje gris y camisa, que Fabián usaba para las reuniones, se rascó la barba mientras trataba de buscar entre los recuerdos que le fueron dados de Fabián la ubicación del carro. Entro al carro, un Land Rover que sería la fantasía de cualquier chica, con olor a cuero y café. Mientras se acomodaba no pudo evitar sentir las diferencias, hombros anchos, piernas largas y un pene erecto por la emoción de lo nuevo. El tráfico era pesado pero no tenía prisa de ir a ningún lado, nadie la estaba esperando y pudo aprovechar los semáforos para tocar bien su nuevo pene, deteniéndose cuando sentía que comenzaba a mojar su pantalón, algo triste por tener que retener la energía sexual.

Cuando se cansó, se dirigió a la casa de Fabián, dos chicos de 8 y 10 años la recibieron, abriendo la puerta y corriendo hacia ella. “¡Papá!”, gritaron, abrazándolo por la cintura. Aldana se agachó, sintiendo la fuerza en los brazos de Fabián, y los levantó uno por uno, riendo con su voz grave. Jugó con ellos en el jardín: fútbol improvisado y empujones. 

Su ahora esposa, Lorena, la observaba a la distancia, cuando entró a la cocina para tomar agua, se acercó a hablarle. “¿Cómo estuvo la oficina?”, preguntó. Aldana sin responder a la pregunta dijo, “Los chicos estaban locos por jugar, ¿no?”. La esposa la miró raro pero se suavizó, “Por fin no me hablas de negocios, andas tan ocupado que nunca tienes tiempo para ellos”, pronunció viendo a los chicos, “Verte ser un buen padre me prende, me recuerda a nuestros sueños de jóvenes”, Lorena se acercó y le dio un beso a Aldana en la mejilla, ella sintió endurecer su verga, Lorena lo notó, “Estaré arriba”.

Fabián ahora en su joven cuerpo salió caminando, ya no tenía carro ni grandes sumas de dinero como para pedir un taxi. Era un cuerpo más suave de manejar pero las tetas lo dificultaban, rebotando todo el rato, sumando un peso incómodo para quien llevaba menos de 20 minutos siendo una mujer. El cabello largo le caía en la cara, y el coño se humedecía sutilmente por el roce que se producía cada que caminaba, cortesía de la vagina con la toalla sanitaria que definitivamente estaba en el calzón.

Llegó a la casa de Aldana sudado por el trayecto La madre de Aldana abrió la puerta, preocupada. “Hija, ¿dónde estabas? No contestabas”. Fabián, con la voz suave de Aldana, sonrió: “Perdón, mamá. Estaba en una cita con la clínica”. Mentira no era. Abrazo a la madre de Aldana pero fue torpe en la maniobra, soltó a la señora apenas se dio un tacto de tetas con tetas y bastante enrojecido subió a su habitación adolescente. 

Se desnudó frente al espejo: tetas grandes y firmes, pezones oscuros endurecidos, caderas anchas, coño depilado que ya se humedecía al verse, la piel decorada con sudor. Se tocó despacio, dedos explorando los labios, clítoris hinchado respondiendo con un placer que lo hizo jadear. Entró a la ducha, agua caliente resbalando por las curvas, mano entre las piernas hasta un orgasmo rápido y silencioso, piernas temblando contra la pared.

Los días siguientes fueron acomodándose a sus vidas, trabajo poco complicado si se considera que esos cuerpos y vidas eran precisos para ellos, las adaptaciones resultaban fáciles. Aldana en el cuerpo de Fabián manejaba la empresa eficazmente y disfrutaba escuchar silencio cuando ella hablaba, todos le daban la razón ahora que no tenía ya tetas. Por las tardes lograba empoderarse más aprovechando su nueva vida conyugal, no dudaba en invitar a comidas y hoteles a su esposa, sacarla a bailar, regalarle perfumes. 

Lorena también respondió, le abrió sus piernas. Aldana la penetró despacio al principio, sintiendo cómo el coño se apretaba alrededor, luego con fuerza, embestidas profundas que hacían rebotar los pechos voluptuosos de su esposa contra su pecho. Se corrió dentro, semen caliente llenándola, y sintió el placer masculino puro.

Fabián, en el cuerpo de Aldana, mantenía las buenas notas en la universidad, pero se aseguró de tener una vida social activa, fácil al tener el cuerpo de una muchacha atractiva. Salía de fiesta casi todas las noches, dejando ver su escote y apretando su culo. Quedaba con chicos en Tinder, dejaba que la besaran en bares, dedos en su coño en autos estacionados. Orgasmos femeninos rápidos y múltiples lo dejaban temblando, jugos chorreando por los muslos.

Una debilidad femenina a cambio de emociones constantes. Volvía a casa con la madre de Aldana, fingiendo ser la hija perfecta, sin que la señora estuviese al pendiente del intercambio o de la vida de su “hija”.

Buscando dinero para mantener su vida de fiestas y excesos, Fabián decidió postular como practicante en su antigua empresa. Aldana lo notó y facilitó su ingreso a la compañía, ya no como gerente, sino como su practicante/asistente personal. Fabián no hacía mucho, Aldana quería hacer todo el trabajo, ser ella el hombre proveedor, no darle ese gusto a una mujer. Pero cuando se cruzaban en su oficina había una tensión, Aldana cerró la puerta, “¿Cómo te sientes en mi cuerpo, Aldana, es cómodo ser una mujercita?”. 

“Tiene lo suyo, me invitan mucho a salir y eso compensa el dolor que es la regla, a fin de cuentas quería algo lleno de emociones y este cuerpo de mujer es todo sensibilidad, es más… me prende verte ser todo un hombre, mandar, cogerte a mi esposa, todo mientras yo me contento con andar de zorra, pues me gusta, me gusta ser una zorrita… y saber que me contrataste para tener otra más, ¿qué acaso no es eso lo que le gusta, ‘señor Hernández’? ¿No tiene sus jovencitas putitas a espaldas de Lorena? Súmeme a esa lista, sé que para eso me puso en este humillante trabajo”.

Aldana bajo la falda de Fabian, dejando expuesto el calzón rosa que también bajó, metió sus dedos en el clítoris húmedo que no dio residencia. Se desabotonó el pantalón y sacó la correa y penetró a Fabián contra la mesa de madera exótica que había mandado a hacer 7 años atrás.

“Mu-muchas gracias, señor”, dijo Fabián al terminar, ambos lucían satisfechos, la camisa blanca de Fabián empapada de sudor dejaba el brasier expuesto, era incómodo acompañado del aire acondicionado pero la mirada de Aldana era clara, debía ponerse la falda para volver a trabajar, así hizo y esperó la orden de su jefe, “‘Aldanita’ hazme un favor y tráeme unos papeles para secarme, cancela mis reuniones, no saldré hoy de esta oficina, aprovecha para refrescarte y prepárate para un segundo round”. 

“¡A sus órdenes, señor!”, respondió Fabián. ¿Qué más iba a decir, “no”? Ambos tenían lo que deseaban, Fabián descubría el placer sin cargas ni remordimientos, disfrutando hedonisticamente de la vida, mientras Aldana encontró el poder que tanto anhelaba, sobre el distrito empresarial y su antiguo cuerpo.

miércoles, 14 de enero de 2026

Bethcast es poseída (Termina sabroso)


¿Sabias que ya puedes dejar de ser una persona atrapada en una patética e indeseada vida? ¿O que el cuerpo de tu sensual crush puede ser tuyo y portarse mucho, mucho más sexy?

¡Sí, escuchen esto porque les va a encantar! Resulta que encontré un hechizo rarísimo en un foro oscuro de internet y pues… lo probé. No manches. Funcionó. Ahora estoy en el cuerpo de Bethcast, ya sin mi panza, pero aún con tremendas chichotas. 

Estos son datos sensuales sobre la estúpida a la que le robé el cuerpo:

Dato curioso número 1: Sus chichis son más suaves de lo que se ven en cámara. Tipo… los apreté así nomás para comprobar y ¡wow! Se sienten como si estuvieran rellenos de algodón. No sé cómo los mantiene tan firmes con esa playera ajustada que usa en todos sus videos, pero créeme, no puedo dejar de tocarlos como si fuesen gelatina.

Dato curioso número 2: Los pezones tienen como unas bolitas chiquitas alrededor que se ven divinas cuando se paran. En serio, me quedé como 5 minutos frente al espejo viéndolos tipo “¿esto es real?”. Perturbador pero hermoso, ¿no? Parecen pezones pequeños al costado de sus gordos pezones rosas, ¿sus hermanitos, no creen?

Dato curioso número 3: Sus calzones son TODOS de encaje. No hay uno solo de algodón normal ni sin costura. Hay de tanga y de esos de hilo, todos de encaje negro, rojo, blanco con florecitas. Y si no me gustan solo tengo sus bikinis. ¿Quién necesita tanto encaje? Aparentemente Beth sí. Sigan donándole simps, tengo que comprar el paquete completo de Victoria’s Secret.

Dato extra random: tiene un lunar chiquito aquí en la parte de abajo de la espalda, justo donde termina la cintura. Nadie lo ve en videos pero yo sí, y es cute. Por si se lo preguntan cada vez que me agacho a agarrar algo del suelo… todo rebota. Todo.

Así que sí, banda. Si alguna vez quisieron despertar en el cuerpo de sus crush… pues ya ven, se puede. Ahora discúlpenme que voy a seguir explorando porque hay muchos “datos curiosos” nuevos que descubrir aquí adentro.

¿Qué dato les sorprendió más?

Manden al DM “Tetas gordas” para que les pase el enlace.

Ah, y antes de irme, les doy mi permiso para que me desnuden con IA, como ven ahora soy Bethcast y quiero que lo hagan, jeje.

Una nueva madre y un nuevo hijo


"¡Dios mío, esto es tan perfecto, amo totalmente ser madre!" dijo lleno de una felicidad enorme Adrián mientras felizmente tomaba una foto de él y su pequeña bebé. El joven fue uno de los muchos impactados por el Caos Universal o Gran Cambio, dejándolo atrapado en el cuerpo de una mujer a punto de dar a luz. No pudo casi disfrutar su cuerpo debido al avanzado embarazo de su nuevo cuerpo, con ya siete meses casi no podía vivir un día sin dolor, sentía varios mareos, dolor en su pecho y sobre todo esa enorme barriga que ahora tenía. Al principio, Adrian era un completo desastre, jalaba todas las pruebas y actividades diarias no solo de una mujer, sino también de una embarazada. A los pocos meses vino el parto, el adolescente nunca en su vida se enfrentó a algo tan insoportable. Después del Gran Cambio prácticamente tuvo que vivir soltera, ya que el cuerpo de la pareja de la chica había sido tomado por otra persona y huido bien lejos de Adrián.

En la sala de parto, sus gritos rugieron cada vez más fuerte hasta que el bebé finalmente salió. Durante los siguientes días, Adrián al ver a su hija entendió su nuevo propósito, ahora ya no podría vivir más como un adolescente, ahora tenía una bebé a la que cuidar, para quien sería su madre y protectora, a quien buscaría por amor y guía mientras que ella creciera y se volviera toda una mujer. Una tarea ardua, pero que estaba decidido a cumplir por aquella niña que había parido de su ahora vientre.

Con Adrián habiendo aceptado completamente su nuevo rol maternal, estaba demasiado interesado en compartir la noticia con su propia madre, a quien no había visto desde que ocurrió el Gran Cambio. Después de coordinar, Adrián logró regresar a su casa, su madre miró a detalle la nueva forma voluptuosa de su hijo, todo antes de envidiarlo en secreto. Si bien estaba muy celosa de su hijo, debido a su hermoso cuerpo de chica rubia con grandes tetas, esa no era la verdadera razón detrás de la reacción de Katherine. Es importante resaltar que Adrián no fue el único miembro de su familia afectado por el Gran Cambio, Katherine terminó en el cuerpo de un adolescente y tampoco se estaba adaptando muy bien, encontrando problemas especialmente con las hormonas masculinas. Cada vez que veía a cualquier chica o mujer que fuera algo atractiva, inmediatamente se le ponía dura y no era distinto con su hijo.

Adrián tenía el cuerpo de una diosa, lo que dificultaba que su madre incluso se concentrara al hablar su hijo. En un intento por mitigar esto, Katherine comenzó a ver las mismas cosas que habría sorprendido a su hijo viendo para ayudarse a hacer sus necesidades, aprovechando que su hijo tenía una cuenta premium en varios sitios podía ver a varias chicas atractivas siendo penetradas. Sin embargo, esto solo agregó más leña al fuego, disparando los antojos de la mujer hasta un grado incorregible. Cada vez que veía a su hijo amamantar a la bebé, se formaba en los pantalones de Katherine una gran montaña. Incapaz de lidiar con lo reprimida que estaba, Leona felicitó a su hijo por su gran rol como madre y se encerró en su cuarto hasta la noche. Ahora, siguiendo sus instintos más básicos, Katherine no perdió el tiempo en sacar la imagen de la hermosa forma de su hijo mientras que este dormía sin sostén, lista para darse placer con eso una y otra vez.

lunes, 7 de octubre de 2024

Una cita con el hermano de mi novia


El cambio universal perjudicó a millones de personas dejándolos atrapados en el cuerpo de completos extraños, para bien o para mal, mi novia y su hermano intercambiaron cuerpos entre ellos.

Al inicio pensé que era una broma cuando el número del hermano de mi novia empezó a escribirme y a llamarme amor… 

Me dolía ignorarla pero me daba asco la idea de salir con otro hombre, en cambio no podía dejar de excitarme cuando ella me mandaba videos o fotos de su hermano, en el cuerpo de ella, para llamar mi atención. Era raro ver el cuerpo de mi pareja quejándose de su cabello, pechos y voz pero aún así me seguía gustando, por más que sea alguien más el que esté ocupando ese hermoso cuerpo 

Decidí escribir directamente al número original de mi novia, es decir el número actual de su hermano, le conté todo lo que estaba pasando por mi cabeza y le recordé que ese cuerpo es el cuerpo de mi novia, prácticamente obligándolo a que acepte como mínimo una cita.

Lo leyó y me dejó en visto, frustrado lloré un rato no iba a pelearme con mi novia y perder cualquier chance con su cuerpo por un mensaje caliente a su hermano. Entonces me llegó un mensaje, en este su hermano admitía que su cuerpo seguía atraído a mí y que incluso hasta se había tocado ya un par de veces 

Aceptó salir conmigo e incluso después ayudarlo con un par de cosas de chicas, que intuyó son sus ganas de estar cariñoso conmigo.

Antes de vernos me pidió no forzarlo a actuar como su hermana y acepte, ese cuerpo incluso con su actitud me encanta 

Nos vimos en el restaurante y tenía un hermoso vestido negro, nos sentamos y estuvimos en silencio hasta que vino la mesera.

“Unos fideos con cerdo y mantequilla de entrada, unos macarrones con queso para acompañar y una Coca Cola para beber.

Ah, y para el chico una ensalada”

En más de dos años conociendo a su hermana nunca había pedido algo así, supongo que conocer a esta nueva versión de mi novia será como conocer literalmente a una nueva persona.

El amor... en otro cuerpo


Hola mi nombre es Miriam Rodríguez y soy una mujer mexicana de unos 27 años pero esto no ha sido siempre así. En el pasado yo era Enrique Monzon un chico colombiano de 19 años.

Mi vida era genial, por tomarme un año sabático antes de entrar a la universidad pude formar un físico increíble y todas las chicas estaban encantadas y llenas de ganas de salir conmigo. Por más que varias de mis amigas en la universidad hacían de todo para besarme y empezar una relación conmigo yo siempre las evitaba ya que desde los 13 años yo había puesto mis ojos en la niña popular de mi promoción, Mariela.

En el colegio nunca me había dado bola ya que además de estar fuera de forma yo pasaba el tiempo con los chicos raros. Afortunadamente gracias a mi físico ella no dudo en hablar conmigo y en menos de lo que yo esperaba ella respondía todas las stories que subía de mi abdomen o cualquier foto sin playera. Quedamos en salir y para mí sorpresa teníamos demasiado en común, quedamos para una segunda cita y pocas semanas después bajo el ruido de la fiesta y el alcohol nos besamos y nos oficializamos como pareja enamorada.

Un día me levanté y me sentía raro, fui corriendo al baño mientras que sentía algo saltar y golpear mi pecho y tenía que fuese una pesadilla donde estaba gordo. Lo que vi fue mucho peor, estaba en el cuerpo de una mujer y algo subida de peso también.

"¡Ahhhhhhh!"

En eso vino una señora preocupada abriendo la puerta.

"¡Miriam, hija mía! ¿¡Estás bien!?"

"Si, señora."

"Ja, señora… muy chistosa hija. Si no te conociera pensaría que fuiste afectada por esa cosa de la tele, el Gran Cambio le dicen".

"¿El gran cambio?"

"¿No has visto las noticias? Un montón de personas afirman haber cambiado de cuerpo. ¡Tu tía Helena nos pasó un video tocándose por el grupo! ¡Es religiosa hija, religiosa!"

"Que feo ma, mejor déjame cambiarme para en un ratito ver que pasó con la familia".

La doña se fue y me dejó solo. Al instante mi cuerpo empezó a sonrojarse. Tenía el cuerpo de una mujer para mí solo, claro que siempre pensé en tocar a una mujer (especialmente a Mariela) pero ahora por algún motivo yo estaba en el cuerpo de una y no lo iba a desaprovechar. Claro que tome algunas medidas de precaución, cerré bien la puerta ya que la doña andaba bien preocupada con esto del Gran Cambio y me metí en la boca una pequeña pelota que esta chica tenía por su cuarto.

Bajé mi mano por mi barriga y la verdad me daba asco sentir esos rollos de grasa pero la suavidad de la piel me impulsó a seguir hasta que llegué hasta el medio de mis piernas. A veces en mi tiempo libre llegué a preguntarme cómo era tener una vagina, y ahora tenía la oportunidad de descubrirlo. Era una delgada línea húmeda y cálida. Sería imposible para mí describirla, pero su textura me excitaba más y más. Empecé a tocarme como una puerca y esa bola evitaba que mis gemidos fueran escuchados afuera del cuarto.

Pensaba en cómo sería vivir como una mujer. Como se sentiría este cuerpo al caminar por las calles, como me vería la gente, como me tratarían ahora que soy una mujer.

Esa idea me excitaba. Me tiré en la cama, cerré mis ojos y dejé a mi mente hacerme gozar mientras me tocaba. Gemía suavemente, perdido en el placer. Los sentimientos eran intensos y no podía parar, pronto llegué a un clímax y cuando líquidos empezaron a salir disparados hacia la cama, mis piernas y manos por fin pude estar satisfecho.

Los siguientes días y semanas tuve que fingir ser esta chica, Miriam. Intenté hacer algo de ejercicio pero su madre no me dejaba hacer nada y más bien me llevaba a comer tacos en la esquina y más comida chatarra. Me vi forzado a socializar con sus amigas y por varios meses viví como Mirian, llegando a olvidarme aveces de mi vida anterior más que todo por los pocos ánimos que me transmitía mi “madre”, evitando que modifique algo de la rutina de Miriam por más que creyese que realmente era ella.

Una tarde en las que mi madre me obligaba a sentarme con ella a ver las noticias y la farándula pudimos ver un reportaje donde una ONG ofrecía ayuda a los afectados por el Gran Cambio a recuperar algo de su vida original pese a no estar en su mismo cuerpo. Mi madre se reía ya que pensaba que todos los afectados eran marranos que solo se manoseaban en sus nuevos cuerpos y que no merecían nada de ayuda.

Ya se imaginan su cara de sorpresa al ver a su hija marcharse junto a un grupo de la ONG y como despedida me estruje los pechos por delante de ella, a la vez que le recordaba el infierno que me hizo vivir.

Finalmente regresé a Colombia, estaba emocionado por volver a mi país, pero también tenía nervios por no saber cómo sería recibido por mis seres queridos. Mi familia se quebró en lágrimas al verme, Miriam al parecer en mi cuerpo se fugó y nunca regresó por lo que mis padres estaban muy felices de tenerme devuelta. Mi madre si me apoyó a intentar volver a mi físico previo y me invitó a unirme a clases de baile y CrossFit con ella, quizá no sean pesas pero ahora que soy una mujer tendré que empezar por algo. La única que se encontraba algo enojada era mi hermana al ya no ser la más chichona de la familia.

Una vez arreglado todo el asunto con mi familia me puse a buscar como loco a Mariela, no vaya a ser que también haya sido afectada por el Gran Cambio y me encuentre su cuerpo tocándose públicamente. Afortunadamente no fue así y ella seguía con su vida, recordé su rutina diaria y la intercepte en el bus. La verdad hubiera elegido otro lugar para confesarle mi identidad ya que se volvió loca y hasta casi me clava las uñas pero logré sacarle una reunión en Starbucks.

Me senté y esperé, ella no llegaba… Tenía miedo de que no fuera a asistir y que piense que era una simple loca más de la ciudad. No era mi culpa haber despertado en el cuerpo de esta chica al otro lado del continente…

Ya me había tomado unos dos Frappuccinos, me olvide comentarles que este cuerpo ama la azúcar, cuando vi a mi amorcito entrar al local, llevaba una casaca de cuero oscura que le quedaba preciosa. Se sentó al lado mío y con una voz fría me dijo, “¿Enserio eres Enrique?”. Me puse a llorar mientras le conté todo lo que tuve que vivir como Miriam hasta poder regresar a Colombia 🇨🇴

En sus ojos vi que me creía pero a la vez tenía dudas de continuar conmigo a no, no solo era ahora una mujer también me llevaba casi diez años en edad. Pensé que por ser ahora una mujer rellenita no me iba a hacer caso por no tener más abdominales o músculo, estaba listo para lo peor cuando ella agarró mi mano y me dio un beso en el cachete. No estaba lista todavía para besar a otro mujer en la boca pero intentara hacerlo eventualmente por mi.

Volvimos a nuestros planes de toda la vida, íbamos a pasear por la ciudad, pasábamos la tarde en la casa del otro, íbamos al cine pero esta vez las dos con falda. Incluso ahora que éramos mujeres las dos podíamos maquillarnos la una a la otra, hablar de chismes o de nuestras telenovelas favoritas y lo que más me gustó fue ir al baño juntas. Siempre que salíamos tenía que esperarla un buen rato pero ahora que soy Miriam podía perfectamente entrar junto a ella. Siempre nos aseguramos de entrar a los cubos de inodoros colindantes y es bonito ver su pierna así como oírla mientras hacemos lo nuestro. Claro que ella no lo sabe pero es un gusto culposo y secreto mío.

Un día como cita se me dio por invitarla a una reunión de lesbianas que había en el centro de la ciudad. Ella estaba bien escéptica a asistir, su familia era conservadora y ella también, pero tras el Gran Cambio los LGBT han sido muchísimo más aceptados al estar dentro del cuerpo de hombres y mujeres varios mujeres y hombres respectivamente. Además ahora que salimos al ser fisiológicamente ambas mujeres somos lesbianas. Al final logré convencerla y nos divertimos un montón.

Tras el gran cambio los lesbianas dejaron de ser amargadas sociales comunistas gracias a que casi todas hemos sido hombres previamente. Fue increíble, pude hacer varias actividades como hacía antes siendo un varón, preparé la parrilla y jugamos unos partiditos de fútbol mientras que Mariela me veía enamorada, sintiendo aún a su hombre dentro de este cuerpo de mujer. Tras una larga tarde de alcohol donde nos la pasamos hablando de tetas, culos y las mejores modelos actuales Mariela y yo decidimos irnos a descansar a su casa aprovechando que sus padres estaban de viaje.

Asistir a esta actividad de lesbianas abrió la mente a Mariela quien ahora ya estaba convencida de ser mi pareja para siempre. Ella pensaba que el hombre que conoció se fue perdiendo en Miriam pero por fin le pude demostrar que ese hombre sigue existiendo pero dentro de este cuerpo de nena. Me pidió dormir juntos y si era posible solo usando ropa interior.

La habitación de Mariela se encontraba algo iluminada por la tenue luz de la luna que pasaba entre la cortina y creaba un ambiente romántico para la pareja de mujeres. Enrique y Mariela estaban recostados en la cama, abrazados y besándose mientras sentían el calor del otro. Después de varios meses de salir nuevamente, habían decidido dar un paso más en su relación y tener s3xo por primera vez.

Enrique acarició el cuerpo de Mariela, sintiendo su suave piel de mujer. Mariela respondió al tacto acariciando suavemente los senos de Enrique y jugando con sus pezones erectos. Ambos estaban perdidos en el momento.

Enrique comenzó a explorar más y más el cuerpo de Mariela con más intensidad, besando su cuello y pecho mientras que con su mano acariciaba su clitoris. Mariela gemía y se arqueaba de placer dejándose llevar por la intensidad del momento. Luego Mariela hizo lo mismo para Enrique hasta que ambos llegaron a un punto de clímax y soltaron todo en un orgasmo intenso, sellando su amor pese a que Enrique haya pasado a otro cuerpo siendo ahora una firme pareja de lesbianas.

De Gymrat a tía chismosa


¡Maldición, odio estar atrapado en el cuerpo de mi vecina, detesto ser una mujer y odio ser una vieja debilucha!

Yo antes era José y era un hombre obsesionado con el gimnasio. Llevaba años levantando peso desde mi adolescencia y había logrado un físico increíble, llegando a ser uno de los más admirados dentro del gimnasio.

O por lo menos era así hasta el horrible Gran Cambio. Ahora soy mi vecina Patricia y soy una vieja ruca de 47 años. No solo basta con tener que vivir en este cuerpo arrugado, también tengo que mantener como madre soltera a las personas que terminaron en el cuerpo de sus hijos.

Había terminado mi última rutina de la semana y recién había entrado en la ducha cuando me sentí mareado y de un momento para otro estaba en una cocina y con un par de tetas en mi pecho.

No pude evitarlo y me tiré al suelo para jugar con esos senos que por algún motivo ahora tenía, se sentía tan bien que excito la vagina que ahora tenía y la frote con mi nueva mano sobre el pantalón que llevaba puesto.

Todo era placer hasta que escuché como dos niños se reían de mi con comentarios como, “¡Guau! Que pervertida es mi nueva mami”. Los llevé a gritos hasta algún baño para vernos y saber quienes éramos. Me quedé helado al ver que era mi vecina, me dieron náuseas al pensar que me había excitado con el cuerpo de esta vieja.

Esa noche tuvimos que comer la comida quemado por dejarla cocinando de más, pero afortunadamente gracias a sus cuerpos de niños mis “hijos” se durmieron bien rápido. Esa noche tuve que aprender a hacer pipi en este cuerpo, caminar con tacones y a acostumbrarme un poco a cargar con senos.

He intentado en mi tiempo libre volver al gimnasio con este cuerpo pero es imposible trabajar. Se siente bien raro hacer rutinas para mujeres, así como sentir tetas o la vagina cuando me arrodilló o muevo las piernas.

Quizá hubiera menos horrible cambiar con alguna chica hermosa, pero en este cuerpo nadie quiere ayudarme. Peor aún, creo que esta señora nunca ha hecho ejercicio por lo que no puedo usar ninguna máquina ni cargar por lo menos con alguna pesa de un kilo.

Creo que debería de empezar a acostumbrarme a una nueva vida como Patricia. Empezar a querer más a mis nuevos hijos, querer mi vida como ama de casa y quizá buscar a algún hombre que logre hacer feliz a esta mujer.

Ahora que lo pienso, desde que llevo usando este cuerpo he sentido cosquillas abajo cada vez que veo a algún hombre adulto. Supongo que será una señal de este cuerpo para que me dedique a ser esposa en lugar del gimnasio.

Perspectiva de Patricia:

Llevo dos meses en el cuerpo de mi vecino y mi vida no podría ser mejor.

Yo estaba tranquila en mi casa preparando algo de comer para mis queridos niños, hasta que de un momento para otro todo se oscureció y empecé a sentir agua cayendo sobre mi cuerpo y para cuando me fijé estaba en una ducha y en el cuerpo de un hombre.

Me sequé rápidamente y junto a otros hombres nos cambiamos algo avergonzados de las erecciones descontroladas de nuestros cuerpos.

Me mire al espejo y no podía creerlo, no solo era masculina y hermosa, estaba en el cuerpo de mi vecino.

Con algo de miedo llegué a su casa y para mi sorpresa parecía que su madre no se había enterado de nada, por lo que pude hacerme pasar por su hijo. Supongo que me vecina ahora es mi mamá.

Esa tarde quise probar mi cuerpo masculino y me encerré para probar mis fuertes manos contra mi pene. Se sentía tan bien sentir como del miembro de mi vecino salía disparada ese viscoso líquido blanco y aunque no quería admitirlo me había masturbado pensando en mi antiguo cuerpo desnudo, un poco de amor propio nunca está mal.

Los días siguientes seguí probando más cosas con este cuerpo como hacer del baño o cambiarme, pero fue recién cuando quise entender la obsesión de mi vecino con el gimnasio que realmente me enamoré de este cuerpo.

Nunca antes había ido a un gimnasio pero me animé a cargar todo al peso máximo y lograba hacerlo sin complicaciones. Poco a poco iba teniendo más confianza en mi e incluso empecé a ir sin camisa para que todos envidien mi cuerpo.

La semana pasada pude ver como mi cuerpo fue al gimnasio, pero veía como sufría la persona dentro de él. Supongo que no le ha gustado tanto ser una madre. Era bien gracioso ver cómo sufría al realizar ejercicios que yo podría hacerlos inclusive con un dedo.

Quizá si me vuelvo a ver me ayude, pero por el momento estoy ocupada eligiendo a cuál de todas las chicas jóvenes y hermosas del gimnasio debería de empezar a cortejar para poder llevarlas a la cama. Aunque con este cuerpo probablemente será primero lo último.

La Generación del Cambio (Parte 1)


Ahorita mismo me encuentro en mis primeras vacaciones con mi novio, Andrés. Hace un rato estuvimos por la piscina, ahorita ya andamos de vuelta en nuestro cuarto, pero él sugirió ir a correr por el Resort. Yo ya me había cansado con la piscina y el se tuvo que ir en solitario. Por mi lado, yo agarre mi teléfono y abrí Facebook para unirme a un grupo que me había salido en recomendados recientemente, era algo llamado de la “Generación de Cambio”.

La llamada “Generación del Cambio” no era algo nuevo, era un término usado para describir a las personas que terminaron debido al Gran Cambio, o Cambio Universal, terminaron en el cuerpo de niños o adolescentes y que crecieron durante todos estos años, hasta volver a ser adultos. Yo soy parte de este grupo, antes del Gran Cambio yo era un hombre de 35 años, terminé en el cuerpo de una niña de 6 años, afortunadamente ninguno de sus padres cambió de cuerpo. Mientras crecía no podía evitar preguntarme cuantas otras personas como yo habrían por todo el mundo, y más aún sus experiencias adaptándose o simplemente viviendo en sus nuevos cuerpos, por eso decidí unirme a ver qué tal.

Cuando entré al grupo no podía creer cuantos éramos, yo esperaba una cifra algo baja, pero éramos miles. Tu lo veías a la ligera y no se diferenciaba de grupos de compra y venta o de vivencias, mucha gente joven subiendo fotos de ellos y compartiendo ideas o experiencias. Salvo por qué está gente compartía también sus experiencias previas al Gran Cambio, varios compartiendo experiencias o sensaciones. Casi todos éramos ya adultos previo al cambio y tuvimos que volver a crecer una vez más en este desordenado mundo. Es increíble que no hayamos terminado en un escenario de caos total después del Gran Cambio, ahora parece que nunca ocurrió, pero hace algunos años todavía veíamos las consecuencias del fenómeno.

Escribiendo esto me empiezo a sentir melancólica, recordando los días de antaño llenos de miedo e incertidumbre. Días donde me veía al espejo y veía a una pequeña niña en el reflejo, preguntándose si volvería a ser un hombre en algún momento, como sería de ahora en adelante mi vida o como sería el mundo. Leyendo sus experiencias estoy agradecida de haber terminado en el cuerpo de una niña con una familia cariñosa, muchos de ustedes han pasado por cosas que no me podía ni imaginar y hubieran dado lo que sea para terminar en este cuerpo. Pero en ese momento ser una niña de que todavía iba al jardín de niños era una pesadilla, había perdido todo control sobre mi vida.

Meses después nos dijeron que nunca recuperaríamos nuestras vidas pasadas y después de esa realización la sociedad empezó a reconstruirse poco a poco. Todo el desastre se estaba arreglando y a cada uno de los afectados nos tocó la difícil tarea de adoptar nuestras nuevas identidades. Y como quizá asumirán por mi nombre, sí, yo tuve que volverme una niña de cinco años llamada Catalina. Debía quedarme en casa con mis nuevos padres y regresar a su colegio y pasar el rato con otros niños y niñas.

Pese a que tenía el cuerpo de una niña, durante varios años no fui nada femenina, llevaba el cabello corto y me negaba a usar faldas, solo iba en buzo o pantalones cortos y socializaba con los niños. Recién cuando me llegó la pubertad y mi cuerpo empezó a cambiar, yo cambié y empece a verme como la mujer que ahora era. Una chica que poco a poco se volvía una joven mujer. Con todos los cambios que tenía mi cuerpo empecé a dejar mi cabello crecer y jugar un poco con los atuendos probándome faldas y maquillaje. Además, mientras mis pechos crecían debía empezar a buscar algunos sostenes con la ayuda de mi madre que encajaran con mis senos conforme estos crecían. A fin de cuentas, ahora yo era una chica y podía vestirme y actuar como una, ¿quién se molestaría o incomodaría por ver a una niña siendo femenina? Muchas personas ya se habían adaptado a sus vidas sin importar quienes fueron en el pasado.

Para ir cerrando, ya ha pasado demasiado tiempo desde el Gran Cambio y su transformación del mundo. Unos 19 años para ser precisos. A día de hoy me siento orgullosamente como una mujer tanto en cuerpo como mente. Salvo por algún que otro recuerdo sobre experiencias, me es difícil imaginar que alguna vez he sido un hombre o que este cuerpo haya pertenecido en algún momento a otra Carolina. Debo de admitir que sería bastante raro tener uno de esos trozos de carne entre mis piernas, así como sería bien raro tener tetas en sus pechos para los hombres del grupo.

Para mí, siempre he vivido como una chica, solo he sido Carolina, y por lo que he leído somos varios los que nos sentimos así. Viendo algunos de sus perfiles, no quiero que me consideren stalker es simple curiosidad, me parece increíble como todos hemos logrado aceptarnos y vivir en los cuerpos que nos dio el Gran Cambio. No importa quienes hayan sido antes, hombres o mujeres, ahora ustedes son quienes son. En mi caso yo soy Carolina Martínez y así como ustedes, soy parte de la generación del cambio.

Un mal sueño...


“Esto debe despertarme, si o si” Simón dijo, mientras empezaba a abrir la llave del grifo. Según él, debía despertar de este sueño tan extraño y esperar que esa agua logre calmarlo y sacarlo de esa pesadilla.

Lo que no sabia Simón era que había sido afectado así como muchas personas por el Cambio Universal, en su caso el cambio ocurrió mientras dormía, por lo que despertó en un nuevo cuerpo. Muchas personal igualmente despertaron en un nuevo cuerpo entrando en desesperación absoluta.

Simón fue parte de ese grupo y terminó en el cuerpo de una mujer llamada Danette. Como otras personas, Simón solo confiaba en estar sumergido en un sueño demasiado realista, no podía comprender ser una mujer culona y atractiva. Todo sucedió cuando él entró al baño y agarró el cepillo, pero al ver su reflejo vio la cara de una joven mujer. Se mojó toda la cara con agua y después de terminar con la cara roja por las cachetadas y uñas que se había clavado entendió que no iba a despertar.

“Dios, esto no es un sueño, es real”, Simón dijo casi en shock. Salió a toda prisa del baño, que conectaba con la habitación de Danette para poder pensar en un sitio un poco más abierto, pero primero tenía que intentar entender que era todo eso del cambio y el ahora tener un par de grandes senos que rebotaban con el mínimo movimiento que realizaba.

Prendió la televisión y sintonizó el canal de noticias y por CNN se enteró sobre el “Cambio Universal” y que entre el 60 y 70% de la población global cambió de cuerpos. Con todo esto, Simón teorizó que Danette debía estar ocupando su cuerpo, intentó comunicarse pero todas las líneas, así como el internet, se encontraban saturados por lo que utilizó lo que sea que estuviese imposible, incluyendo WhatsApp, llamadas, mensajes por redes sociales, hasta por correo electrónico, pero no conseguía ninguna respuesta.

Rendido, se quedó dormido y cuando despertó revisó su celular viendo unos mensajes de su número, así como imágenes adjuntadas. Esperando poder comunicarse con Danette, Simón abrió los mensajes, solo para saber que su familia había sido afectada y peor aún… Danette no ocupaba su cuerpo, y quien sea que lo utilizase estaba follando con el cuerpo de su madre, dejando a Simón asqueado cuando el nuevo inquilino de su cuerpo le mandó una foto ambos cuerpos bañados en semen y fluidos vaginales.

Cambio Universal N°001


"Bueno supongo que este es mi cuerpo ahora", dijo Raúl con su nueva, tierna y femenina voz.

Más temprano Raúl se había levantado sintiéndose un poco distinto, casi cómo si hubiera cambiado, o encogido. En lugar de despertarse en su departamento, junto a su novia y mascota, se encontraba en lo que parecía el cuarto de una chica adolescente, pero sobretodo que se encontraba en el cuerpo de una mujer adolescente.

La televisión que se encontraba en la pared, rápidamente cambio de lo que parecía ser un anime a un reportaje especial, de nivel mundial, donde se informaba sobre un fenómeno global que había afectado a casi todas las personas al parecer. El fenómeno había intercambiado los cuerpos de un número todavía desconocido de personas, los reporteros lo llamaron El Cambio Universal.

Vio como en la tele pasaban chicos tocando su miembro y ligando exageradamente con tanto mujeres como hombres, y también mujeres, probando sus atributos como si estos les fueran extraños. Escucho el testimonio de una chica joven, quizás de 10 o 12 años, quién al parecer era una doctora con más de 30 años de experiencia, explicando que casi con total certeza el cambio era permanente.

Raúl apago la tele y fue a mirar su nuevo cuerpo en el espejo. El era tierna, más tierna que cualquier chica que haya visto en su vida, incluso debatiblemente era más guapa que sus novias de secundaria. Se sentía mal invadiendo la privacidad e intimidad de una chica que fácilmente podía ser su hermana. La idea de tener su cuerpo y la libertad de hacer lo que le plasca con el, lo tenía nervioso. Pero recordó que esto era permanente y desde ahora ese sería su cuerpo, ya no el de la chica, dueña original de aquel recipiente.

Agarró el celular de la chica, super femenino y con diseño de chicos de animes. Se tomó una foto y la mando al celular de su novia, con la esperanza de recibir una respuesta de ella.

Después de un buen rato esperándola, se rindio y se tumbo a su nueva cama, junto con cojines Mochi y posters de Naruto. Todavía tenía mucho por procesar pero había perdido a todos los que conocía.

Decidido a empezar una nueva vida, se preparó para cumplir su primer objetivo ver su nuevo cuerpo al natural.

Se miró en el espejo jugando con los senos de esta chica, eran grandes y suavecitos, se sentían tan bien al estrujarlos. Su entrepierna estaba bastante mojada por estrujar sus senos. Paso varias horas masturbándose hasta que escucho una puerta.

Vio como un hombre entró a su cuarto, el primer instinto de su cuerpo fue gritar y cubrirse, pues estaba en ropa interior. Pero al ver a ese hombre, su cuerpo lo identifico cómo su hermano biológico. "Mira, no tengo ni idea de quién seas, solo esta mañana me había ido a dormir y tenía mis senos, me levanté y ahora soy un hombre. Así que mujer prepárate que te haré mía", mientras se quitaba la ropa. Raúl no entendía nada, pero la excitación fue mayor y se hizo mujer gracias a su nuevo hermano.

¡Gracias, Cambio Universal!


Hace un año paso el denominado Cambio Universal, miles de personas cambiaron cuerpos, se llamó a este fenómeno como una de las grandes tragedias en la historia moderna, pero para mí ha sido fantástico.

A duras penas me acuerdo mi vida anterior, era un chico y estaba en la universidad, no era muy sociable y leí casi siempre historias de cambios de cuerpos, siempre tuve la pregunta ¿Cómo se sentirá ser chica?

Un día me levanté y vi un mechón rubio frente a mis ojos, me acuerdo haberme levantado de golpe y conocer por primera vez el rebotar de las tetas en mi pecho, fue una sensación de placer única. De mi boca salían palabras perversas entonadas con ternura. Lo mejor fue ir al baño, al inicio intente todo por no ir pero mi nuevo cuerpo no podía aguantar, de entre mis piernas salían sensaciones de excitación mientras orinaba, esa sensación del chorro saliendo de mi entrepierna femenina es algo que nunca olvidaré.

-Que rico ¡Ahhh! - suspire aquel día mientras probaba por primera jugué con mis pezones femeninos que se hallaban en mis senos, junto a la excitación de mis piernas logre descubrir todas las sensaciones posibles de este cuerpo. Estaba enamorado de esta mujer y de su cuerpo, todo de ella o de mi era perfecto y caliente.

Increíblemente esta chica no tenía novio, todo este cuerpo era mío y solo mío. Ya que ella tuvo este cuerpazo y no lo aprovechaba ahora yo lo manoseo y disfruto como es debido, sobre todo me encanta ir en ropa interior dentro de su casa.

Gracias al Cambio Universal ahora yo soy una mujer y no desaprovechare esta oportunidad, voy a disfrutar mi feminidad y veré si termino aceptando a algún chico para disfrutar aún mas de este cuerpecito.