7K+ seguidores en Facebook | Fantasías de cambio de cuerpo, posesión y más.

Redes sociales

[FB] Body Swap Posting y Swapping Posting

lunes, 7 de octubre de 2024

De Gymrat a tía chismosa


¡Maldición, odio estar atrapado en el cuerpo de mi vecina, detesto ser una mujer y odio ser una vieja debilucha!

Yo antes era José y era un hombre obsesionado con el gimnasio. Llevaba años levantando peso desde mi adolescencia y había logrado un físico increíble, llegando a ser uno de los más admirados dentro del gimnasio.

O por lo menos era así hasta el horrible Gran Cambio. Ahora soy mi vecina Patricia y soy una vieja ruca de 47 años. No solo basta con tener que vivir en este cuerpo arrugado, también tengo que mantener como madre soltera a las personas que terminaron en el cuerpo de sus hijos.

Había terminado mi última rutina de la semana y recién había entrado en la ducha cuando me sentí mareado y de un momento para otro estaba en una cocina y con un par de tetas en mi pecho.

No pude evitarlo y me tiré al suelo para jugar con esos senos que por algún motivo ahora tenía, se sentía tan bien que excito la vagina que ahora tenía y la frote con mi nueva mano sobre el pantalón que llevaba puesto.

Todo era placer hasta que escuché como dos niños se reían de mi con comentarios como, “¡Guau! Que pervertida es mi nueva mami”. Los llevé a gritos hasta algún baño para vernos y saber quienes éramos. Me quedé helado al ver que era mi vecina, me dieron náuseas al pensar que me había excitado con el cuerpo de esta vieja.

Esa noche tuvimos que comer la comida quemado por dejarla cocinando de más, pero afortunadamente gracias a sus cuerpos de niños mis “hijos” se durmieron bien rápido. Esa noche tuve que aprender a hacer pipi en este cuerpo, caminar con tacones y a acostumbrarme un poco a cargar con senos.

He intentado en mi tiempo libre volver al gimnasio con este cuerpo pero es imposible trabajar. Se siente bien raro hacer rutinas para mujeres, así como sentir tetas o la vagina cuando me arrodilló o muevo las piernas.

Quizá hubiera menos horrible cambiar con alguna chica hermosa, pero en este cuerpo nadie quiere ayudarme. Peor aún, creo que esta señora nunca ha hecho ejercicio por lo que no puedo usar ninguna máquina ni cargar por lo menos con alguna pesa de un kilo.

Creo que debería de empezar a acostumbrarme a una nueva vida como Patricia. Empezar a querer más a mis nuevos hijos, querer mi vida como ama de casa y quizá buscar a algún hombre que logre hacer feliz a esta mujer.

Ahora que lo pienso, desde que llevo usando este cuerpo he sentido cosquillas abajo cada vez que veo a algún hombre adulto. Supongo que será una señal de este cuerpo para que me dedique a ser esposa en lugar del gimnasio.

Perspectiva de Patricia:

Llevo dos meses en el cuerpo de mi vecino y mi vida no podría ser mejor.

Yo estaba tranquila en mi casa preparando algo de comer para mis queridos niños, hasta que de un momento para otro todo se oscureció y empecé a sentir agua cayendo sobre mi cuerpo y para cuando me fijé estaba en una ducha y en el cuerpo de un hombre.

Me sequé rápidamente y junto a otros hombres nos cambiamos algo avergonzados de las erecciones descontroladas de nuestros cuerpos.

Me mire al espejo y no podía creerlo, no solo era masculina y hermosa, estaba en el cuerpo de mi vecino.

Con algo de miedo llegué a su casa y para mi sorpresa parecía que su madre no se había enterado de nada, por lo que pude hacerme pasar por su hijo. Supongo que me vecina ahora es mi mamá.

Esa tarde quise probar mi cuerpo masculino y me encerré para probar mis fuertes manos contra mi pene. Se sentía tan bien sentir como del miembro de mi vecino salía disparada ese viscoso líquido blanco y aunque no quería admitirlo me había masturbado pensando en mi antiguo cuerpo desnudo, un poco de amor propio nunca está mal.

Los días siguientes seguí probando más cosas con este cuerpo como hacer del baño o cambiarme, pero fue recién cuando quise entender la obsesión de mi vecino con el gimnasio que realmente me enamoré de este cuerpo.

Nunca antes había ido a un gimnasio pero me animé a cargar todo al peso máximo y lograba hacerlo sin complicaciones. Poco a poco iba teniendo más confianza en mi e incluso empecé a ir sin camisa para que todos envidien mi cuerpo.

La semana pasada pude ver como mi cuerpo fue al gimnasio, pero veía como sufría la persona dentro de él. Supongo que no le ha gustado tanto ser una madre. Era bien gracioso ver cómo sufría al realizar ejercicios que yo podría hacerlos inclusive con un dedo.

Quizá si me vuelvo a ver me ayude, pero por el momento estoy ocupada eligiendo a cuál de todas las chicas jóvenes y hermosas del gimnasio debería de empezar a cortejar para poder llevarlas a la cama. Aunque con este cuerpo probablemente será primero lo último.

No hay comentarios:

Publicar un comentario