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[FB] Body Swap Posting y Swapping Posting
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jueves, 29 de enero de 2026

LifeSwap


En plena era digital los problemas parecían simplemente no desaparecer, en medio de tanta solución rápida al alcance de unos pocos clicks, las emociones parecían ser la extraña excepción; la depresión, ansiedad, flojera y similares eran lo único que unía a las personas.

¿Las Apps de citas? Una pérdida de tiempo para los hombres. ¿Las salidas? Mucho acoso para las mujeres. 

Al final la solución resultó más simple de lo que se esperaba, por ahí en el norte de nuestro planeta a esos cerebritos de la tecnología se les ocurrió utilizar la Inteligencia Artificial para analizar a las personas, usando la información que las grandes compañías tecnológicas por años habían recopilado encontraron un impactante resultado, casi el 70% vivía en un cuerpo que no considerarían óptimo para sus deseos personales y actitudes.

Tras pensar un poco, la situación era clara, los problemas no eran patologías rebuscadas, muchos de los deprimidos tenían vidas completamente funcionales en la sociedad, con trabajos, familia y relaciones, pero había algo siempre mal. Era algo más simple y más brutal: el cuerpo correcto no siempre había sido asignado.

Los hombres sentían que cargaban con un peso innecesario propio de un rol de proveedor y protector que jamás pidieron y que tan poco valorado era en el mundo moderno.

Las mujeres se sentían expuestas y en peligro en cuerpos que jamás dejaban de ser leídos.

Los jóvenes querían demostrar sus capacidades en un mundo con adultos que a duras penas lograban usar ellas herramientas digitales.

Los adultos querían dejar la aburrida vida laboral y poder relajarse nuevamente como niños. 

La reasignación eficaz de cuerpos fue tan necesaria que rápidamente se convirtió en una necesidad global, respaldada principalmente por los gobiernos de América, Europa Occidental, Oceanía, Japón y Corea, teniendo poca presencia en África, Oriente y el resto de Asia.

Las personas de todas las edades comenzaron a presentarse a las oficinas de LifeSwap, no buscaban felicidad, sino coherencia entre su cuerpo y sus deseos.

Entre los interesados se encontraban Aldana y Fabián. Aldana, 21 años, estudiante de administración; Fabián, 42 años, gerente general de una conocida empresa de distribución de fármacos, casado y padre de familia. 

Ella consideraba que su valor estaba más allá de ser sexualizada, era una estudiante brillante pero por haber nacido mujer tenía que cuidar su apariencia, deseos y temperamento. ¿Cómo vivir tranquila si todo el tiempo te están desnudando con la mente? Realmente ella no odiaba su cuerpo. Odiaba no poder desplegar sus capacidades. Poder decir no, tener poder y no responder a nadie era lo que anhelaba.

Él era un padre responsable y un esposo funcional, gran trabajo, pero sin sentido. Había hecho todos los pasos ‘de éxito’ pero su vida no tenía emoción. Deseaba volver a empezar sin pedir perdón, ser deseado sin deber nada y con posibilidad de errar en la vida.

Por eso aceptaron la elección del sistema. Claro que al inicio no fue precisamente natural. “¡Tengo chiches!”, “¡Tengo una banana!”, sonó a los instantes de que el ordenador central terminase el intercambio cuando ambos despertaron en sus respectivas sillas. Manos al pecho, luego a la entrepierna. Uno encontraba peso en el primero y vacío en lo segundo, la otra se encontraba con una ligereza en el pectoral que no sentía desde que era niña pero se topó con un chorizo en su cuerpo. Con algo de incomodidad al recordar que estaban uno al costado del otro retiraron sus manos y se despidieron, “¡Chau!”, “¡Cuídate!”.

Aldana salió del edificio vistiendo un traje gris y camisa, que Fabián usaba para las reuniones, se rascó la barba mientras trataba de buscar entre los recuerdos que le fueron dados de Fabián la ubicación del carro. Entro al carro, un Land Rover que sería la fantasía de cualquier chica, con olor a cuero y café. Mientras se acomodaba no pudo evitar sentir las diferencias, hombros anchos, piernas largas y un pene erecto por la emoción de lo nuevo. El tráfico era pesado pero no tenía prisa de ir a ningún lado, nadie la estaba esperando y pudo aprovechar los semáforos para tocar bien su nuevo pene, deteniéndose cuando sentía que comenzaba a mojar su pantalón, algo triste por tener que retener la energía sexual.

Cuando se cansó, se dirigió a la casa de Fabián, dos chicos de 8 y 10 años la recibieron, abriendo la puerta y corriendo hacia ella. “¡Papá!”, gritaron, abrazándolo por la cintura. Aldana se agachó, sintiendo la fuerza en los brazos de Fabián, y los levantó uno por uno, riendo con su voz grave. Jugó con ellos en el jardín: fútbol improvisado y empujones. 

Su ahora esposa, Lorena, la observaba a la distancia, cuando entró a la cocina para tomar agua, se acercó a hablarle. “¿Cómo estuvo la oficina?”, preguntó. Aldana sin responder a la pregunta dijo, “Los chicos estaban locos por jugar, ¿no?”. La esposa la miró raro pero se suavizó, “Por fin no me hablas de negocios, andas tan ocupado que nunca tienes tiempo para ellos”, pronunció viendo a los chicos, “Verte ser un buen padre me prende, me recuerda a nuestros sueños de jóvenes”, Lorena se acercó y le dio un beso a Aldana en la mejilla, ella sintió endurecer su verga, Lorena lo notó, “Estaré arriba”.

Fabián ahora en su joven cuerpo salió caminando, ya no tenía carro ni grandes sumas de dinero como para pedir un taxi. Era un cuerpo más suave de manejar pero las tetas lo dificultaban, rebotando todo el rato, sumando un peso incómodo para quien llevaba menos de 20 minutos siendo una mujer. El cabello largo le caía en la cara, y el coño se humedecía sutilmente por el roce que se producía cada que caminaba, cortesía de la vagina con la toalla sanitaria que definitivamente estaba en el calzón.

Llegó a la casa de Aldana sudado por el trayecto La madre de Aldana abrió la puerta, preocupada. “Hija, ¿dónde estabas? No contestabas”. Fabián, con la voz suave de Aldana, sonrió: “Perdón, mamá. Estaba en una cita con la clínica”. Mentira no era. Abrazo a la madre de Aldana pero fue torpe en la maniobra, soltó a la señora apenas se dio un tacto de tetas con tetas y bastante enrojecido subió a su habitación adolescente. 

Se desnudó frente al espejo: tetas grandes y firmes, pezones oscuros endurecidos, caderas anchas, coño depilado que ya se humedecía al verse, la piel decorada con sudor. Se tocó despacio, dedos explorando los labios, clítoris hinchado respondiendo con un placer que lo hizo jadear. Entró a la ducha, agua caliente resbalando por las curvas, mano entre las piernas hasta un orgasmo rápido y silencioso, piernas temblando contra la pared.

Los días siguientes fueron acomodándose a sus vidas, trabajo poco complicado si se considera que esos cuerpos y vidas eran precisos para ellos, las adaptaciones resultaban fáciles. Aldana en el cuerpo de Fabián manejaba la empresa eficazmente y disfrutaba escuchar silencio cuando ella hablaba, todos le daban la razón ahora que no tenía ya tetas. Por las tardes lograba empoderarse más aprovechando su nueva vida conyugal, no dudaba en invitar a comidas y hoteles a su esposa, sacarla a bailar, regalarle perfumes. 

Lorena también respondió, le abrió sus piernas. Aldana la penetró despacio al principio, sintiendo cómo el coño se apretaba alrededor, luego con fuerza, embestidas profundas que hacían rebotar los pechos voluptuosos de su esposa contra su pecho. Se corrió dentro, semen caliente llenándola, y sintió el placer masculino puro.

Fabián, en el cuerpo de Aldana, mantenía las buenas notas en la universidad, pero se aseguró de tener una vida social activa, fácil al tener el cuerpo de una muchacha atractiva. Salía de fiesta casi todas las noches, dejando ver su escote y apretando su culo. Quedaba con chicos en Tinder, dejaba que la besaran en bares, dedos en su coño en autos estacionados. Orgasmos femeninos rápidos y múltiples lo dejaban temblando, jugos chorreando por los muslos.

Una debilidad femenina a cambio de emociones constantes. Volvía a casa con la madre de Aldana, fingiendo ser la hija perfecta, sin que la señora estuviese al pendiente del intercambio o de la vida de su “hija”.

Buscando dinero para mantener su vida de fiestas y excesos, Fabián decidió postular como practicante en su antigua empresa. Aldana lo notó y facilitó su ingreso a la compañía, ya no como gerente, sino como su practicante/asistente personal. Fabián no hacía mucho, Aldana quería hacer todo el trabajo, ser ella el hombre proveedor, no darle ese gusto a una mujer. Pero cuando se cruzaban en su oficina había una tensión, Aldana cerró la puerta, “¿Cómo te sientes en mi cuerpo, Aldana, es cómodo ser una mujercita?”. 

“Tiene lo suyo, me invitan mucho a salir y eso compensa el dolor que es la regla, a fin de cuentas quería algo lleno de emociones y este cuerpo de mujer es todo sensibilidad, es más… me prende verte ser todo un hombre, mandar, cogerte a mi esposa, todo mientras yo me contento con andar de zorra, pues me gusta, me gusta ser una zorrita… y saber que me contrataste para tener otra más, ¿qué acaso no es eso lo que le gusta, ‘señor Hernández’? ¿No tiene sus jovencitas putitas a espaldas de Lorena? Súmeme a esa lista, sé que para eso me puso en este humillante trabajo”.

Aldana bajo la falda de Fabian, dejando expuesto el calzón rosa que también bajó, metió sus dedos en el clítoris húmedo que no dio residencia. Se desabotonó el pantalón y sacó la correa y penetró a Fabián contra la mesa de madera exótica que había mandado a hacer 7 años atrás.

“Mu-muchas gracias, señor”, dijo Fabián al terminar, ambos lucían satisfechos, la camisa blanca de Fabián empapada de sudor dejaba el brasier expuesto, era incómodo acompañado del aire acondicionado pero la mirada de Aldana era clara, debía ponerse la falda para volver a trabajar, así hizo y esperó la orden de su jefe, “‘Aldanita’ hazme un favor y tráeme unos papeles para secarme, cancela mis reuniones, no saldré hoy de esta oficina, aprovecha para refrescarte y prepárate para un segundo round”. 

“¡A sus órdenes, señor!”, respondió Fabián. ¿Qué más iba a decir, “no”? Ambos tenían lo que deseaban, Fabián descubría el placer sin cargas ni remordimientos, disfrutando hedonisticamente de la vida, mientras Aldana encontró el poder que tanto anhelaba, sobre el distrito empresarial y su antiguo cuerpo.

miércoles, 14 de enero de 2026

Una nueva madre y un nuevo hijo


"¡Dios mío, esto es tan perfecto, amo totalmente ser madre!" dijo lleno de una felicidad enorme Adrián mientras felizmente tomaba una foto de él y su pequeña bebé. El joven fue uno de los muchos impactados por el Caos Universal o Gran Cambio, dejándolo atrapado en el cuerpo de una mujer a punto de dar a luz. No pudo casi disfrutar su cuerpo debido al avanzado embarazo de su nuevo cuerpo, con ya siete meses casi no podía vivir un día sin dolor, sentía varios mareos, dolor en su pecho y sobre todo esa enorme barriga que ahora tenía. Al principio, Adrian era un completo desastre, jalaba todas las pruebas y actividades diarias no solo de una mujer, sino también de una embarazada. A los pocos meses vino el parto, el adolescente nunca en su vida se enfrentó a algo tan insoportable. Después del Gran Cambio prácticamente tuvo que vivir soltera, ya que el cuerpo de la pareja de la chica había sido tomado por otra persona y huido bien lejos de Adrián.

En la sala de parto, sus gritos rugieron cada vez más fuerte hasta que el bebé finalmente salió. Durante los siguientes días, Adrián al ver a su hija entendió su nuevo propósito, ahora ya no podría vivir más como un adolescente, ahora tenía una bebé a la que cuidar, para quien sería su madre y protectora, a quien buscaría por amor y guía mientras que ella creciera y se volviera toda una mujer. Una tarea ardua, pero que estaba decidido a cumplir por aquella niña que había parido de su ahora vientre.

Con Adrián habiendo aceptado completamente su nuevo rol maternal, estaba demasiado interesado en compartir la noticia con su propia madre, a quien no había visto desde que ocurrió el Gran Cambio. Después de coordinar, Adrián logró regresar a su casa, su madre miró a detalle la nueva forma voluptuosa de su hijo, todo antes de envidiarlo en secreto. Si bien estaba muy celosa de su hijo, debido a su hermoso cuerpo de chica rubia con grandes tetas, esa no era la verdadera razón detrás de la reacción de Katherine. Es importante resaltar que Adrián no fue el único miembro de su familia afectado por el Gran Cambio, Katherine terminó en el cuerpo de un adolescente y tampoco se estaba adaptando muy bien, encontrando problemas especialmente con las hormonas masculinas. Cada vez que veía a cualquier chica o mujer que fuera algo atractiva, inmediatamente se le ponía dura y no era distinto con su hijo.

Adrián tenía el cuerpo de una diosa, lo que dificultaba que su madre incluso se concentrara al hablar su hijo. En un intento por mitigar esto, Katherine comenzó a ver las mismas cosas que habría sorprendido a su hijo viendo para ayudarse a hacer sus necesidades, aprovechando que su hijo tenía una cuenta premium en varios sitios podía ver a varias chicas atractivas siendo penetradas. Sin embargo, esto solo agregó más leña al fuego, disparando los antojos de la mujer hasta un grado incorregible. Cada vez que veía a su hijo amamantar a la bebé, se formaba en los pantalones de Katherine una gran montaña. Incapaz de lidiar con lo reprimida que estaba, Leona felicitó a su hijo por su gran rol como madre y se encerró en su cuarto hasta la noche. Ahora, siguiendo sus instintos más básicos, Katherine no perdió el tiempo en sacar la imagen de la hermosa forma de su hijo mientras que este dormía sin sostén, lista para darse placer con eso una y otra vez.

lunes, 7 de octubre de 2024

De Gymrat a tía chismosa


¡Maldición, odio estar atrapado en el cuerpo de mi vecina, detesto ser una mujer y odio ser una vieja debilucha!

Yo antes era José y era un hombre obsesionado con el gimnasio. Llevaba años levantando peso desde mi adolescencia y había logrado un físico increíble, llegando a ser uno de los más admirados dentro del gimnasio.

O por lo menos era así hasta el horrible Gran Cambio. Ahora soy mi vecina Patricia y soy una vieja ruca de 47 años. No solo basta con tener que vivir en este cuerpo arrugado, también tengo que mantener como madre soltera a las personas que terminaron en el cuerpo de sus hijos.

Había terminado mi última rutina de la semana y recién había entrado en la ducha cuando me sentí mareado y de un momento para otro estaba en una cocina y con un par de tetas en mi pecho.

No pude evitarlo y me tiré al suelo para jugar con esos senos que por algún motivo ahora tenía, se sentía tan bien que excito la vagina que ahora tenía y la frote con mi nueva mano sobre el pantalón que llevaba puesto.

Todo era placer hasta que escuché como dos niños se reían de mi con comentarios como, “¡Guau! Que pervertida es mi nueva mami”. Los llevé a gritos hasta algún baño para vernos y saber quienes éramos. Me quedé helado al ver que era mi vecina, me dieron náuseas al pensar que me había excitado con el cuerpo de esta vieja.

Esa noche tuvimos que comer la comida quemado por dejarla cocinando de más, pero afortunadamente gracias a sus cuerpos de niños mis “hijos” se durmieron bien rápido. Esa noche tuve que aprender a hacer pipi en este cuerpo, caminar con tacones y a acostumbrarme un poco a cargar con senos.

He intentado en mi tiempo libre volver al gimnasio con este cuerpo pero es imposible trabajar. Se siente bien raro hacer rutinas para mujeres, así como sentir tetas o la vagina cuando me arrodilló o muevo las piernas.

Quizá hubiera menos horrible cambiar con alguna chica hermosa, pero en este cuerpo nadie quiere ayudarme. Peor aún, creo que esta señora nunca ha hecho ejercicio por lo que no puedo usar ninguna máquina ni cargar por lo menos con alguna pesa de un kilo.

Creo que debería de empezar a acostumbrarme a una nueva vida como Patricia. Empezar a querer más a mis nuevos hijos, querer mi vida como ama de casa y quizá buscar a algún hombre que logre hacer feliz a esta mujer.

Ahora que lo pienso, desde que llevo usando este cuerpo he sentido cosquillas abajo cada vez que veo a algún hombre adulto. Supongo que será una señal de este cuerpo para que me dedique a ser esposa en lugar del gimnasio.

Perspectiva de Patricia:

Llevo dos meses en el cuerpo de mi vecino y mi vida no podría ser mejor.

Yo estaba tranquila en mi casa preparando algo de comer para mis queridos niños, hasta que de un momento para otro todo se oscureció y empecé a sentir agua cayendo sobre mi cuerpo y para cuando me fijé estaba en una ducha y en el cuerpo de un hombre.

Me sequé rápidamente y junto a otros hombres nos cambiamos algo avergonzados de las erecciones descontroladas de nuestros cuerpos.

Me mire al espejo y no podía creerlo, no solo era masculina y hermosa, estaba en el cuerpo de mi vecino.

Con algo de miedo llegué a su casa y para mi sorpresa parecía que su madre no se había enterado de nada, por lo que pude hacerme pasar por su hijo. Supongo que me vecina ahora es mi mamá.

Esa tarde quise probar mi cuerpo masculino y me encerré para probar mis fuertes manos contra mi pene. Se sentía tan bien sentir como del miembro de mi vecino salía disparada ese viscoso líquido blanco y aunque no quería admitirlo me había masturbado pensando en mi antiguo cuerpo desnudo, un poco de amor propio nunca está mal.

Los días siguientes seguí probando más cosas con este cuerpo como hacer del baño o cambiarme, pero fue recién cuando quise entender la obsesión de mi vecino con el gimnasio que realmente me enamoré de este cuerpo.

Nunca antes había ido a un gimnasio pero me animé a cargar todo al peso máximo y lograba hacerlo sin complicaciones. Poco a poco iba teniendo más confianza en mi e incluso empecé a ir sin camisa para que todos envidien mi cuerpo.

La semana pasada pude ver como mi cuerpo fue al gimnasio, pero veía como sufría la persona dentro de él. Supongo que no le ha gustado tanto ser una madre. Era bien gracioso ver cómo sufría al realizar ejercicios que yo podría hacerlos inclusive con un dedo.

Quizá si me vuelvo a ver me ayude, pero por el momento estoy ocupada eligiendo a cuál de todas las chicas jóvenes y hermosas del gimnasio debería de empezar a cortejar para poder llevarlas a la cama. Aunque con este cuerpo probablemente será primero lo último.

La Generación del Cambio (Parte 1)


Ahorita mismo me encuentro en mis primeras vacaciones con mi novio, Andrés. Hace un rato estuvimos por la piscina, ahorita ya andamos de vuelta en nuestro cuarto, pero él sugirió ir a correr por el Resort. Yo ya me había cansado con la piscina y el se tuvo que ir en solitario. Por mi lado, yo agarre mi teléfono y abrí Facebook para unirme a un grupo que me había salido en recomendados recientemente, era algo llamado de la “Generación de Cambio”.

La llamada “Generación del Cambio” no era algo nuevo, era un término usado para describir a las personas que terminaron debido al Gran Cambio, o Cambio Universal, terminaron en el cuerpo de niños o adolescentes y que crecieron durante todos estos años, hasta volver a ser adultos. Yo soy parte de este grupo, antes del Gran Cambio yo era un hombre de 35 años, terminé en el cuerpo de una niña de 6 años, afortunadamente ninguno de sus padres cambió de cuerpo. Mientras crecía no podía evitar preguntarme cuantas otras personas como yo habrían por todo el mundo, y más aún sus experiencias adaptándose o simplemente viviendo en sus nuevos cuerpos, por eso decidí unirme a ver qué tal.

Cuando entré al grupo no podía creer cuantos éramos, yo esperaba una cifra algo baja, pero éramos miles. Tu lo veías a la ligera y no se diferenciaba de grupos de compra y venta o de vivencias, mucha gente joven subiendo fotos de ellos y compartiendo ideas o experiencias. Salvo por qué está gente compartía también sus experiencias previas al Gran Cambio, varios compartiendo experiencias o sensaciones. Casi todos éramos ya adultos previo al cambio y tuvimos que volver a crecer una vez más en este desordenado mundo. Es increíble que no hayamos terminado en un escenario de caos total después del Gran Cambio, ahora parece que nunca ocurrió, pero hace algunos años todavía veíamos las consecuencias del fenómeno.

Escribiendo esto me empiezo a sentir melancólica, recordando los días de antaño llenos de miedo e incertidumbre. Días donde me veía al espejo y veía a una pequeña niña en el reflejo, preguntándose si volvería a ser un hombre en algún momento, como sería de ahora en adelante mi vida o como sería el mundo. Leyendo sus experiencias estoy agradecida de haber terminado en el cuerpo de una niña con una familia cariñosa, muchos de ustedes han pasado por cosas que no me podía ni imaginar y hubieran dado lo que sea para terminar en este cuerpo. Pero en ese momento ser una niña de que todavía iba al jardín de niños era una pesadilla, había perdido todo control sobre mi vida.

Meses después nos dijeron que nunca recuperaríamos nuestras vidas pasadas y después de esa realización la sociedad empezó a reconstruirse poco a poco. Todo el desastre se estaba arreglando y a cada uno de los afectados nos tocó la difícil tarea de adoptar nuestras nuevas identidades. Y como quizá asumirán por mi nombre, sí, yo tuve que volverme una niña de cinco años llamada Catalina. Debía quedarme en casa con mis nuevos padres y regresar a su colegio y pasar el rato con otros niños y niñas.

Pese a que tenía el cuerpo de una niña, durante varios años no fui nada femenina, llevaba el cabello corto y me negaba a usar faldas, solo iba en buzo o pantalones cortos y socializaba con los niños. Recién cuando me llegó la pubertad y mi cuerpo empezó a cambiar, yo cambié y empece a verme como la mujer que ahora era. Una chica que poco a poco se volvía una joven mujer. Con todos los cambios que tenía mi cuerpo empecé a dejar mi cabello crecer y jugar un poco con los atuendos probándome faldas y maquillaje. Además, mientras mis pechos crecían debía empezar a buscar algunos sostenes con la ayuda de mi madre que encajaran con mis senos conforme estos crecían. A fin de cuentas, ahora yo era una chica y podía vestirme y actuar como una, ¿quién se molestaría o incomodaría por ver a una niña siendo femenina? Muchas personas ya se habían adaptado a sus vidas sin importar quienes fueron en el pasado.

Para ir cerrando, ya ha pasado demasiado tiempo desde el Gran Cambio y su transformación del mundo. Unos 19 años para ser precisos. A día de hoy me siento orgullosamente como una mujer tanto en cuerpo como mente. Salvo por algún que otro recuerdo sobre experiencias, me es difícil imaginar que alguna vez he sido un hombre o que este cuerpo haya pertenecido en algún momento a otra Carolina. Debo de admitir que sería bastante raro tener uno de esos trozos de carne entre mis piernas, así como sería bien raro tener tetas en sus pechos para los hombres del grupo.

Para mí, siempre he vivido como una chica, solo he sido Carolina, y por lo que he leído somos varios los que nos sentimos así. Viendo algunos de sus perfiles, no quiero que me consideren stalker es simple curiosidad, me parece increíble como todos hemos logrado aceptarnos y vivir en los cuerpos que nos dio el Gran Cambio. No importa quienes hayan sido antes, hombres o mujeres, ahora ustedes son quienes son. En mi caso yo soy Carolina Martínez y así como ustedes, soy parte de la generación del cambio.

Las chicas de la pileta


Alan era un chico de 14 años que vivía en Argentina, como cualquier día estaba en una de sus clases virtuales jugando en su computadora, en eso escucho que su maestra les estaba dejando una tarea.

Mientras que Alan estaba copiando en su libreta el trabajo e indicaciones que la maestra les estaba dejando para hacer en la tarde, de repente su maestra se detuvo y empezó a estrujar sus tetas. En eso vio que todos se estaban agarrando la cabeza o haciendo cosas raras, Eduardo no fue la excepción y al voltear a ver su otro monitor, sintió como se empezaba a sentir perdido y como si todo estuviera cambiando.

"Que rayos paso" -decía Alan totalmente perdido,- "¿Que hago en un vestidor, porque me siento apretado y porque sueno como una chica? ¡Ahhhhh, que es esto que son estas cosas, porque tengo tetas, tetas grandotas, enserio soy una chica Jajajaja!" -Alan tomo las nuevas esferas que adornaban su actual cuerpo y las apretaba intensamente con curiosidad- "¡Ahhhhhh, no me lo HmmMmMm... creo, que rico, que suave se sienten, me encantan!"

Alan agarraba la punta de aquel par de esferas que colgaban en su pecho y hundía una y otras vez con sus nuevas manos, notablemente femeninas de tamaño pequeño y con grandes uñas, sus tetas, las cuales fueron como un regalo que encontró durante el aburrimiento en su clase. "Creo que debería poner en practica todo lo que vi en Biología" -dijo Alan probando su nueva voz-

Entonces Alan decidió empezar a bajar lentamente sus manitos por la cintura hasta llegar al final de su traje de baño de dónde estuvo sintiendo desde un inicio una chispa que lo estaba llamando, aun así noto que estaba vacío, ya no iba a recuperar su pene, pero ahora tenía un hueco el cual le estaba pidiendo que metiera algo. Así deslizo su mano desde el medio de sus tetas hasta su entrepierna la cual se sentía cada vez mas húmeda tras cada segundo que pasaba.

-¡Ahhh, que delicioso! Que mas podría pedir, tengo una tetas grandes y ricas junto a esta cosa en la entrepierna. Sin embargo se vio interrumpido por una nueva sensación que reconoció rápidamente, necesitaba orinar por lo que se levanto sintiendo el rebote que causaban sus tetas y entro en un retrete que había cerca.

Se sorprendió a ver que allí había un espejo en el cual vio a una mujer de probablemente 22-26 años con un traje de baño pegado que tenia unas chichotas que rebotaban, lo cuál hizo que Alan se humedeciera.

Después de terminar con lo que le estaba pidiendo su cuerpo con urgencia se empezó a desnudar, alucinando por completo ya que ese era el primer cuerpo de una mujer desnuda que veía, sin contar a su madre. Le sorprendió la forma que tenía el cuerpo de una chica adulta además de las reacciones incontrolables que tenían por ligeros toques, pero sobre todo le fascino que tenía para el solo aquel cuerpo, por lo que empezó a hundir sin cesar sus manos en sus chichis.

Entonces decidió salir ya que recordó que había una piscina en aquel lugar, agarro el traje de baño y se dirigió a la zona de vestidores para volver a ponerse aquella pieza. De manera inesperada entro una mujer en ropa de baño al vestidor y al ver al cuerpo de Alan sudado pese a que claramente no había entrado a la piscina entendió que aquella chica se había masturbado.

Aquella chica corrió hacía Alan, agarrando sus tetas- "Que tal nena, sabes quien soy no? Soy tu papi, ¿Entiendes?"

"¡QUE DEMONIOS!" Alan gemía dejando que aquella chica tocara sus tetas -

"A mi no me engañas, yo se que eres una zorra esa mirada que tenías cuando llegaste buscando a un hombre para ofrecerte, y mira ahora pude entrar aquí y te encontre aquí masturbandote"

"Disculpe hmMmm... ¡Tengo algo que decirle!"

"Ya se no eres está nenita, eso me da igual, yo trabajaba de seguridad hace unos minutos cuando me encontré en la piscina con mi entrepierna en la salida del agua, aproveche este cuerpo para entrar acá y aunque no seas esta zorra igual tienes su cuerpo, y vas a disfrutar ese cuerpecito que ahora tienes"

Alan al ver a una chica tan guapa pidiéndole romper con toda inocencia acepto sin pensarlo, echándose y poniendo a su nueva 'amiga' encima.

"Eso zorra, disfruta mi coño, jamás pensé que las chica se sentían tan intensas durante el delicioso"

"HmmMmmMm, se siente bien rico ummm! -

"¿Te gustó eso? Ahora prepárate para que pase esta manito por tus tetas!"

"¡Que rico se siente esto guapa! No pares" Alan en el cuerpo de aquella mujer no paraba de probar cada pizca de intensidad al punto en el que sentía que estaba orinando sin poder hacer nada para parar pero sobre todo sin poder frenar con los gemidos.

El caso de Alan y Bianca no fue el único en el mundo, se reportó que casi 2/3 de la población terminó en el cuerpo de alguien mas, debido al fenómeno del Cambio Universal, dónde personas como Lana Rhodes declararon ser hombres mientras que apretaban sus pechos frente a las cámaras. Bianca era una chica de 24 años la cual era una modelo para revistas de lencería y ropa para mujeres, quien junto a su mejor amiga Silvia habían quedado para pasar la tarde en la piscina, sin embargo Silvia fue una de las primeras afectadas ya que Jorge, el encargado de seguridad termino en su cuerpo justo antes de que llegara Bianca. Mientras que Silvia termino en el cuerpo de un señor obeso de 64 años en Filipinas. Por su parte Bianca recién fue afectada al terminar de vestirse para la piscina cuando estaba terminando de ajustar su bañador, terminando en el cuerpo de una bebe de solo 4 meses, mientras que su cuerpo estaba siendo profanado por Alan y su "mejor amiga", quien ahora deseaba cogerse a Bianca.